¡FELIZ 2025!

Uppinda era un viejo y humilde barquero que vivía junto al sagrado río Ganges a su paso por la ciudad de Haridward, conocida como la morada del Dios Vishnu. Desde niño, toda su vida la dedicó a ayudar a cruzar el río en su barca a cuantos viajeros y peregrinos iban y venían de la Ciudad Santa. A lo largo de sus muchos años de barquero conoció a mucha gente, y de todos siempre aprendió algo.

Un día, estaba llevando a un joven erudito que presumía ante el modesto barquero de ser una persona muy viajada e ilustrada. El joven vanidoso no dejaba de alardear sobre sus vastos conocimientos intelectuales y compararse con el inculto barquero mientras éste remaba y escuchaba con gran atención.

– Usted -dijo el joven al barquero- que no se ha cultivado intelectualmente. Que nunca ha salido de este lugar. Que no ha hecho otra cosa que remar y llevar gente de un lado a otro del río. Nada ha podido aprender de una vida tan aburrida, vacía e inútil. Siento pena por usted porque ha desperdiciado la mitad de su vida.

El pobre barquero, sin dejar de remar y con la mirada puesta en la proa de su barca, escuchó al joven erudito con profundo interés y comprensión. Y, tras meditarlo durante un rato, comentó:

– Respetado señor. No sé lo que es el aburrimiento, pues nunca navego por el mismo río porque sus aguas fluyen al igual que lo hace la vida con toda su belleza. Y es para mí un gran privilegio vivir junto a estas aguas y poderme deslizar cada día sobre ellas. Mientras el río es mi camino en la vida, para los demás es un obstáculo que yo ayudo a cruzar. El río me ha enseñado a escuchar y de todos aprendo. Especialmente de la sabiduría emanada de estas aguas que, al igual que la vida, hacen del pasado y el futuro un eterno presente. Aguas que, como la verdadera felicidad, discurren plácidamente entre las orillas de la alegría y la tristeza sin apegarse a ninguna de ellas.

El joven avergonzado quedó enmudecido tras escuchar tan sabias palabras. Ambos guardaron silencio durante un rato hasta que, súbitamente, estando en mitad del río, la barca comenzó a zozobrar y llenarse de agua. Y estando ya a punto de naufragar el barquero con gran serenidad y acepción de lo inevitable preguntó al joven:

Señor, ¿sabéis nadar?

-No…, no -respondió el joven con voz temblorosa y preso del pánico-

– Pues lo siento mucho señor -dijo el barquero-, me temo que ha perdido toda su vida al no haber aprendido a vivirla.

Este cuento nos enseña que la sabiduría requerida para vivir en estado de felicidad real, que como tal es plena y permanente, no proviene de ninguno de los conocimientos susceptibles de ser aprendidos mediante el intelecto. Quien ahí centra su vida, la pierde.

Quien se ve a sí mismo en todos los seres experimenta la verdadera felicidad

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Comentarios 10

  • Maravilloso cuento para meditar. Gracias.

  • El río y su agua es una buena metáfora de la vida.
    Feliz Año!!

  • Cuando leemos el cuento, rápidamente nos posicionamos de parte del barquero, creemos que lleva razón pero, en el día a día, nuestra manera de actuar está alineada con el erudito: creemos que las experiencias, los viajes, las lecturas, el trato con otras personas nos hace más valiosos, como si todas estas cosas formaran parte de nosotros. Con las cosas materiales lo vemos mas fácilmente y sabemos que no nos somos aquello que tenemos pero las inmateriales nos engañan y, a mi forma de ver, no dejan de ser objetos que no añaden un ápice de valor a nuestra vida por ellas mismas.
    La riqueza de una vida y la sabiduría que desarrollemos es fruto de nuestro trabajo interior y exterior y las circunstancias y el entorno son posibilidades para ese desarrollo. Ni son malas ni buenas por si mismas. Ni el barquero tenía un entorno maravilloso, sino que en su caso lo utilizó para aprender, ni las experiencias y la erudición del joven eran inservibles, sino que en su caso, no las aprovechó para obtener un beneficio práctico en su vida.
    Feliz día!!

  • Nuevo es el año, nuevas son las esperanzas, nuevos los propósitos y nuevos son mis mejores deseos para vosotros.
    Gracias José y Violeta

  • Es un mensaje precioso,una realidad de la vida, me ha encantado

  • Feliz Año 2025 !!!!! Un precioso cuento con un buen mensaje, muchas gracias José y Violeta,es un placer navegar en el mismo barco.

  • Feliz Año 2025 !!!!! Un precioso cuento con un buen mensaje, muchas gracias José y Violeta,es un placer navegar en el mismo barco.

  • Sabia moraleja ,me encantan los ríos ,y es verdad que la vida es un fluir de penas,alegrías ,futuros y pasados ,pero lo principal es el puente ,el aquí escuchando a la naturaleza y a las personas
    Un abrazo ,gracias y feliz año

  • Feliz año, queridos amigos.
    Qué bien que nos insistáis en dejarnos de monsergas y rumiaciones del pensamiento y nos animéis a que actuemos, vivamos, amemos, riamos, lloramos, cantemos, escuchemos y aprendamos.
    En una de las últimas clases de meditación, antes de comenzar, estaba tumbada con los ojos abiertos y el brazo sobre la frente y José, tan sabio siempre, se acercó y me dijo ‘no pienses’. Y solamente pensé una cosa más antes de atender la respiración: realmente qué banal e insustancial e irrelevante e irreal es todo lo que estoy pensando.
    Gracias, amigos. Atendamos la vida para este 2025.

  • FELIZ 2025!!!
    Preciosa historia fantásticamente narrada y llena de un aprendizaje de sabiduría!
    Me encanta aprender con ojos de gratitud. Gracias José y Violeta por tanto!!!

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