¡FELIZ AÑO 2026!

Desde Ananda Escuela de Yoga te deseamos paz y felicidad para este nuevo año 2026. Al tiempo que te regalamos este bello “cuento con mensaje” que para ti hemos narrado y musicado. Esperamos que te guste y, sobre todo, te sea útil. ¡Que lo disfrutes!

EL AGUADOR Y LA VASIJA AGRIETADA

EL AGUADOR Y LA VASIJA AGRIETADA

En una pequeña aldea de la India vivía un humilde aguador que transportaba agua de un arroyo para distribuirla entre sus vecinos. Para ello utilizaba dos grandes vasijas que, colgadas a ambos extremos de un palo, descansaba sobre sus hombros.

Mientras una de las vasijas era perfecta, sin fisuras, la otra tenía varias grietas por donde rezumaba el agua durante el trayecto. De tal manera que cada vez que regresaba del arroyo al poblado tan sólo conservaba la mitad de su contenido.

La vasija sin defectos se sentía orgullosa de sí misma, pues se sabía fiel cumplidora de su cometido. En cambio, la que estaba agrietada se sentía profundamente apenada y no entendía por qué el aguador la seguía utilizando.

Un día, tras muchos años de trabajo y estando cogiendo agua del arroyo, la vasija estropeada, con honda tristeza, le dijo al aguador:

— Estoy tan avergonzada. A pesar de todo el esfuerzo que hago, sólo puedo ofrecerte la mitad del agua que debería almacenar. Por más que lo intento siempre pierdo por el camino la mitad del agua. Soy una vieja e inútil vasija.

El aguador, mientras tranquilamente llenaba los recipientes, sonrió con dulzura y le dijo a la apenada vasija:

— Ahora, de regreso a la aldea, observa lo que crecen a ambos lados del camino.

La vasija, extrañada, a medida que avanzaban por el sendero, comprobó que, mientras en el lado de su compañera solo había tierra polvorienta, el suyo estaba tapizado de una verde alfombra de hierba fresca de donde brotaba un exuberante jardín de hermosas y variadas flores. Toda una explosión de vida. De colores, formas y aromas que llenando el aire eran cortejadas por infinidad de felices mariposas.

— ¿Ves toda esta belleza? –dijo el aguador a la vasija- sólo brota a lo largo de tu lado del sendero. El agua que tú derramas ha estado regando las semillas que a lo largo del tiempo yo he ido sembrando. Tus grietas son la fuente de esta explosión de vida y alegría que ahora a todo el mundo deleitan.

La humilde vasija agrietada, sorprendida, se dio cuenta de que las imperfecciones son una oportunidad para hacer algo hermoso. — Todos somos como vasijas agrietadas –añadió el aguador-. No somos «perfectos». Todos tenemos nuestras imperfecciones y limitaciones. Sin embargo, es de esas grietas de donde, si las utilizamos con amor, podemos crear algo hermoso para nosotros y para los demás. La verdadera belleza no radica en la perfección, sino en la autenticidad. Si aprendemos a aceptar nuestras imperfecciones, podremos dar lo mejor de nosotros mismos.

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